Lo que tiene "guardarlo todo" y tener "algo de tiempo libre" es que terminan apareciendo cosas insospechadas en el sitio menos esperado (había pensado poner "cosas inesperadas en el sitio menos sospechado", pero temí que se creyese que escribo así de mal... y tampoco es eso).
Hueco "de los jerseis que me pongo a ratos" del armario. Cuaderno grande, con tapas duras de dibujo de ovejas, lunas y estrellas (¿qué hace ahí ese cuaderno?, ¿qué estoy buscando yo en el armario a estas horas..?). Como no hay respuesta lógica, es casi normal... encontrarme esto escrito en una de las pocas hojas escritas del cuaderno (es de los que se les arrancan las páginas y se pueden poner en carpetas de anillas):

"Aquella noche fue sólo
un breve encuentro ante la luna.
Sintiendo que me rompen las puntas de tu estrella.
Sentir tu fuego turbio que se licua en mi cuerpo.


Bebiéndome tu piel morena ante la luna.
Y luego, sola, en casa,
no querer recordar.
Acurrucarme, sola,
en la suave fatiga
de tu reciente presencia;
sintiendo entre mis labios
el dulce de la vida"

(05/Agosto/ 1997)
La memoria a veces nos juega pasadas extrañas...
Sí recuerdo haber comprado ese cuaderno por esas fechas (fuí a un centro comercial, en mi zona aún no lo había de esa "marca", a comprar unas cosas de un catálogo, y me llevé dos cuadernos de esos), pero... no sé, es como si este poema lo hubiese escrito en la casa donde vivo ahora... y en la que vivo desde el año 2001...
Curiosas dudas.
E inmerecida dedicatoria: por fecha, está "dedicado" a "M". Y, por fecha, supongo que había estado con él ese mismo día...

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