CUANDO HAY VERDADERO AMOR QUÉ IMPORTA EL SEXO por Lidia
Caminaban cogidos de la mano, sin importarles nada. Ni nadie.
Ahora se paraban, un beso. Ahora
volvían a detenerse, un abrazo. Por el bulevar cuajado de aparadores,
daban rienda suelta a su amor, ajenos al resto del mundo.
Conectaron desde un principio.
Cuando aquella otoñal tarde; sus
miradas se cruzaron por encima del seto que separaba las terrazas de
los dos cafés, en el interior de ambos, revuelto con las habituales
reticencias de cada uno, habían sentido una especie de chasquido que
los dejó conectados. Como los enganches de un tren de juguete que une
un vagón con otro. Desde entonces sus vidas permanecerían unidas para
siempre.
Eternamente habían sido dos personas solitarias, con mundos particulares y reservados, que no encajaban con el resto.
De tanto quedarse solos, solos
habían aprendido a crecer, a vivir... Cosas cotidianas como ir al cine,
pasear, cenar; las hacían siempre en compañía de la misma soledad.
De adolescentes sus preguntas, cuando se atrevían a pronunciarlas, solo hallaban el desprecio o el silencio por respuesta.
Por ello cuando se conocieron,
vencidos los primeros recelos, encontraron tantas cosas que los unía,
que a cada encuentro quedaban menos barreras en pie.
Eran dos personas que se
complementaban, que se entendían, que habían sufrido lo mismo y se
comprendían. Hasta que descubrieron que se amaban.
Cuando decidieron compartir del
todo sus vidas lo comunicaron a parientes y conocidos, encontrándose
con la prohibición férrea de unos y el rechazo más acérrimo de otros.
¿Por qué? Preguntaban atónitos. ¿Qué más os da a vosotros? Para quienes nunca hemos contado.
Somos dos personas que nos hallamos, nos comprendimos y nos amamos... ¡¿Qué veis de malo en ello?!...
Permítame, querido lector, que me salga de la historia para pedir su opinión.
¿Alguien tiene derecho a ponerle
barreras al amor?... Dos personas que se entienden, se comprenden y de
ese entendimiento y comprensión ha nacido el amor... ¿Es lícito
impedirles vivir juntas y amarse?...
¿Quiénes somos nosotros para negarles esa dicha?...
¡¿Qué sabremos nosotros del amor?!...
(Muchas gracias, lidia)
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Lidia Cervantes Martinez dijo
A mandar :-)
Un beso
10 Mayo 2007 | 01:11 PM