Jugamos, todos, al escondite. Me persiguen los que no me conocen, me escondo yo.

Esconderme de nada, esconderme, ironía, de mi misma. Hace años fue
traumático e irreal, hace años fue algo que hoy en día no concibo
normal, ni posible. Se juntaron algunas cosas, momentos y acciones, una
cría de 13 años, recién llegada. Un año entero siendo lo que no soy. Un
año entero mirando la careta de la gente.

A una accíón le siguió una reacción, un cambio radical, desconfianza en
cada una de mis respiraciones, mirar y remirar todos los huecos, y al
fin,y a veces muy tarde, abrir la puerta cuyo timbre sonaba hace mucho
tiempo. A veces ya se habían ido...

Pero la naturaleza le puede a la razón, subyacía esa manía de querer
tanto, de dar tanto por tan poco, y me quité la capa, pero no quise
caer más. Inicié un juego, que dura hasta hoy, inicié mi forma de no
renunciar a ser quien soy, empecé a establecer prioridades.

Juego al escondite contigo, cada vez que te me acercas, y mido cada
paso, y cada letra, y cada palabra, y cada gesto que camino, escribo,
hablo, hago. No quiero ser lo que no soy, y por eso sacrifico actuar
bajo presión en cada uno de los segundos. Y luego, cuando ya me conoces
me quito de nuevo la capa, me relajo y respiro porque sé que a partir
de ahora el peligro se acabó. Almenos contigo...

(Gracias , Clarab)
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