La oscuridad tacha la habitación de color negro, un haz de luz, como el que irradian los dioses en las películas, aparece en una pared, y enfrente una figura lúgubre, vestida de adolescente y con el pelo escarchado, mira fijamente sus manos, que como autómatas se mueven sin razón...

La oscuridad, esa que borraste, esa que siempre me pides que elimine, esa que dices no te deja verme sonreír, vuelve otra vez a las andadas, empapándolo todo con un manto aterciopelado. La oscuridad, presente, porque tú no lo estás.

La miro de frente buscando apoyo, la miro y la busco como lo hago contigo, echando una ojeada cada segundo a la pantalla que permanece muda de tristeza por no poderte quitar el vestido gris para vestirte de verde...

Oscuridad, dentro y fuera, fácil de borrar con un simple gesto, con tu simple cara, con tu simple voz... tan fácil como darle a un interruptor, sólo que mi interruptor hoy no está a la vista. ¿Y aún piensas que puedo torcer el gesto sin más motivo que no verte delante?

Echar a la oscuridad, aclarar el día, traerme la luz, lograr que el único momento malo sea aquél en que no estás...

Un abrazo...

(Gracias, Clarab)
Para visitar este blog, www.lacoctelera.com/clarab o pincha en el enlace de la derecha.